Una experiencia maravillosa

Una experiencia maravillosa

Mami y Naira

Mami y Naira

Hace un mes y tres días nació mi pequeña Naira. Aún no he contado mi experiencia como partera primeriza, así que les haré cinc céntims (resumen) de aquel 7 de agosto de 2008.

Faltando un día para cumplir las 41 semanas, el 6 de agosto a las 5:30 de la madrugada, empezaron las contracciones. Yo llegué a  parecer la luna llena de frente y de perfil (canción Yo te esperaba de Alejandra Guzmán). Las contracciones eran muy espaciadas y poco dolorosas así que me desperté y nos quedamos con Paco un rato más en la cama. Él no fue a trabajar ese día viendo como se tornaba el panorama. Me pasé el día terminando de bordar algunas cosas para el bebé y controlando las contracciones, apuntándolas en un cuaderno que Paco tenia preparado para la ocasión.

Por la tarde dimos un paseo por Piera mientras las contracciones se hacían cada vez más frecuentes, pero aún aguantables. Después de cenar, sobre las 10 de la noche decidimos ir a la maternidad de Barcelona para que me hicieran un chequeo y ver hasta cuanto había dilatado.

Cual fue nuestra sorpresa cuando me dijeron que seguía en 1 cm, lo mismo que hacia 2 semanas atrás. ¿Pero cómo era posible si me había pasado todo el día con contracciones?. Nos enviaron a casa y nos dijeron que hasta que no tuviera las contracciones cada 5 minutos que no volviera y según pintaba la cosa eso ocurriría por la mañana del día siguiente.

Nos quedamos en el piso de mi suegra, en Cornelllà para estar más cerca de la maternidad. En cuanto llegamos ahí las contracciones comenzaron a ser más seguidas, y tenia un poco más de dolor pero yo seguía con fuerzas.

A las 3:00 de la madrugada ya estaba con contracciones cada 5 minutos así que regresamos a la maternidad a donde llegué con contracciones cada 3 minutos y mientras esperaba en la sala de urgencias a que me ingresaran rompí aguas. Al chequearme, el mismo médico que horas atrás me dijo que la cosa estaba verde, se dio con la sorpresa que la dilatación estaba a 7 cm de un total de 10 cm. Así que me pusieron una bata y me enviaron a la sala de dilatación y parto.

Ahí me llevaron en una silla de ruedas acompañada de Paco, quien en todo momento me estuvo dando aliento y fuerzas para traer al mundo a nuestra niña. En la sala de dilatación-parto me hicieron sentar en la pelota gigante, como la que yo tenia en casa, y sobre la cual muchas veces me había sentado. Pero esta vez al sentarme en ella fue una sensación de alivio, sentí que todo se me relajaba al sentarme, las contracciones eran más fuertes y la pelota amortiguaba el dolor al sentarme presionando en ella.

Serian como las 03:45 y la comadrona, una catalana muy amable llamada Ángela,  me dijo si quería epidural, a lo que dije que no, porque aún podía soportar el dolor.  Ella salió un momento y me dijo que en cuanto sintiera ganas de pujar le avisara. Al poco rato que salió me dio ganas de pujar, así que me subieron a una cama recllinable, es decir que estaba casi sentada , con unos aros para agarrarse y unos soportes para levantar las piernas. Ahí vieron que la bolsa no se me había roto del todo y que la cabeza del bebé aún estaba arriba. Ángela y otra comadrona terminaron de romper la bolsa y me dijeron que pujara para que la cabeza bajara.

En 3 pujadas la cabeza estaba colocada y el cabello del bebé  se dejó ver. Pero mi niña venia con 2 vueltas del cordón enroscadas a su cuello (y con una manito cojida a su cordón),  así que no podía salir. Con la ayuda del doctor Alois Osores me hicieron un pequeño corte para facilitar la salida de la bebé (solo 2 puntitos). Tras unas cuantas pujadas a las 04:40  ya tenia a la niña sobre mi pecho. Paco y yo contamos sus deditos, vimos que estaba bien, que era perfecta y por fin desvelamos el misterio de su sexo abriéndole las piernitas y descubriendo una preciosa niña, a la que llamamos Naira: la de los ojos grandes, la primera (en quechua-aymara)

Se la veía tan frágil, tan linda, tan pequeña y despierta. Tenia los ojos abiertos y muy grandes, (hicimos bien escogiendo ese nombre) y nos miraba como diciendo: “yo a ustedes los conozco, son mis papis”; nosotros con lágrimas en los ojos no hacíamos otra cosa que hablarle, decirle lo mucho que la queríamos y no dejábamos de contemplarla.

Fueron casi 24 horas con dolores, pero una horita corta (como dicen aquí) para ver nacer a mi niña. Unos dolores que no hicieron otra cosa que abrir las puertas para la salida de mi niña, unos dolores placenteros teniendo en cuenta que me brindaron la oportunidad de vivir y experimentar con total entereza el milagro de dar vida.

Gracias hija mia por enseñarme a ser madre. Te amo.

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2 Comments


  1. Gina

    21 septiembre 2008 at 5:35

    Espero no ser indiscreta al compartir este video de youtube.com que hizo su papi sobre la llegada de Naira:
    http://www.youtube.com/watch?v=5gTjtrF8v20
    Es muy tierno..las fotos, lo que dicen los papis y la musica de fondo.
    Nairita eres muy afortunada de tener a Tania y Paco como tus padres pues tienen un amor solido y te adoran y ellos son tambien muy afortunados de tenerte como su hija pues eres una princesita linda!
    tia Gina

  2. Lesley

    10 septiembre 2008 at 18:52

    dolores placenteros?? nooooo jaaa cada q leo un relato d las mamis q tienen a sus bebes uff me da miedito pq se siente el dolor q pasaron, aunke como dices son “placenteros” pero noooo yo si soy bien miedosa para el dolor…
    Hola Tania!! que gusto saber de ti despues de todo este mes, me imagino q dedicada a la bebe verdad? pues tienes una nena preciosa la nena de los ojos grandes , me encanto ese nombre por el significado (pero el segundo nombre si fue Lesley? o no se animaron? jajaja)… Y bueno solo pasando a leer sus historias de la vida real :D.. y a seguir viendo a la sobrina!. oye como es posible q nacio el 7!! solo un diita despues q el mio chinn jajaja, pero bueno como dijo sandriux, es Leo igual jaajja.
    Besitos, abrazos y muchos cariños para los 3!!
    Lesley

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