Día 6
- Mateo: “¡Buenos días! El bosque ya está cubierto de rocío.”
- Luna: “¡Buenos días! El mar está tranquilo, la marea apenas sube.”
Mateo se levanta en su casa de madera al borde del pueblo, abre la ventana y siente el aire fresco de la montaña.
Luna, en su apartamento con vista al puerto, abre la persiana y observa cómo el sol se refleja en la espuma de la bahía. Ambas personas empiezan el día con la misma costumbre: enviar un saludo a quien acaban de conocer en la aplicación.
Día 13
- Mateo: “Ayer descubrí una ruta nueva al Mirador del Águila. La vista me dejó sin aliento. ¿Te gustan los lugares altos?”
Mateo lleva su cámara analógica colgada al cuello y una libreta donde anota los nombres de los árboles que encuentra. Mientras sube la senda, abre el libro que lleva bajo el brazo y lee un párrafo de Los Pilares de la Tierra, imaginando cómo serían esas murallas en la montaña que recorre.
Día 21
- Luna: “Acabo de terminar El Atlántico Invisible de Javier Marín. Me hizo pensar en cuántas historias guarda el mar bajo la superficie. ¿Has leído algo parecido?”
Luna vuelve de su sesión de surf, se seca con una toalla y se sienta en el balcón con una taza de té de hierbas. Su e-reader está cargado de cientos de títulos; hoy ha terminado el último capítulo y lo comparte con entusiasmo.
Día 27
- Mateo: “Me encantan los libros que mezclan historia y naturaleza. Ahora estoy en El Guardián de los Bosques.”
- Luna: “Yo también. Me fascina cuando una historia nos lleva a caminar por lugares que nunca hemos pisado.”
Ambos empiezan a enviarse fragmentos de texto que les gustaron. Cada cita es acompañada de una pequeña descripción del entorno donde la leen: Mateo bajo un pino, Luna bajo la luz tenue de su lámpara de escritorio.
Día 35
- Mateo: “Hoy el amanecer se coló entre los pinos y pensé… ¿cómo sería despertar con el sonido del mar?”
- Luna: “Escuché el canto de los pájaros de montaña en la radio de la playa. Me hizo sentir… extrañamente conectada.”
Las palabras empiezan a cruzar la frontera de lo cotidiano y a tocar sentimientos más profundos. Mateo contempla la niebla disipándose entre los troncos. Luna siente la brisa marina acariciar su rostro mientras escucha la trino de los gorriones.
Día 40
Luna revisa la pantalla, el corazón late rápido. “Si le propongo encontrarnos cara a cara, ¿qué pensará?”
Día 41
- Luna: “¿Qué te parece si nos vemos en persona? Hay un café con terraza que da al puerto, podría ser nuestro punto de encuentro.”
- Mateo: “Me encantaría. Tengo una pequeña taberna en el pueblo donde la gente se reúne después de la caminata. Podríamos quedar allí.”
Luna imagina la terraza con mesas de hierro y vistas al horizonte azul; Mateo visualiza la taberna con su chimenea crepitante y mesas de madera. Cada uno describe el lugar como si ya lo conociera, sin sospechar que el otro lo está imaginando en un entorno muy distinto.
Día 48
Luna se prueba varios atuendos, elige una chaqueta azul que le recuerda al océano. “¿Y si él me ve demasiado urbanita? ¿Le gustaré?”
- Mateo: “Todo listo, la taberna está abierta. ¿A qué hora piensas llegar?”
- Luna: “Voy a salir de la ciudad a las 10 y caminaré hasta la carretera que lleva al pueblo. ¿Nos vemos allí?”
Mateo revisa su ropa y coge una botella de vino de la región y una vela para la mesa. Luna se pone su chaqueta impermeable, revisa el GPS que le llevará por la carretera que conecta la costa con el interior y empaqueta una libreta para anotarle a Mateo los nombres de los pájaros que escuche en el camino.
Día 49
- Mateo: “Ya estoy en la entrada de la taberna, la puerta está abierta. ¿Ya estás cerca?”
- Luna: “Acabo de bajar del último tramo de la carretera, pero el camino está bloqueado por una caída de rocas. No sé si pueda seguir.”
Una notificación aparece en el móvil de Luna:
[Sistema] Actualización Beta Temporal v2.1 – Canal de comunicación intergeneracional activado.
Al mismo tiempo, el sello de tiempo del mensaje de Mateo cambia a una fecha que corresponde a casi un siglo antes.
Un destello de datos muestra que la aplicación que usan fue creada como experimento de “Comunicación cuántica a través de bucles temporales”, el bug que permite el cruce de épocas quedó activo sin que ninguno de los usuarios lo supiera.
Mateo mira la puerta de la taberna, la lluvia comienza a golpear el tejado y la gente del pueblo se retira temprano.
Luna está atrapada en la carretera bloqueada, sin poder avanzar hacia la taberna.
- Luna: “Mateo… creo que… estamos hablando desde dos siglos diferentes.”
La pantalla sigue llenandose de mensajes, conscientes ahora de que el puente que los une es solo digital y que el encuentro físico jamás será posible.





